Más allá y alrededor del afamado Bitcoin

A Bitcoin (virtual currency) hardware wallet and a coin are seen in an illustration picture taken at La Maison du Bitcoin in Paris, France, May 27, 2015. REUTERS/Benoit Tessier

Anteriormente hemos catalogado al Bitcoin como la moneda del futuro, un paso más allá en las operaciones online. En esta oportunidad veremos cómo esta emancipación, en boca de varios expertos, puede suponer una alternativa válida al tráfico de divisas legal.

Cuando surgió el  Bitcoin, en 2009, fue recibido con varios comentarios desdeñosos de informáticos, y un profuso silencio. Siete años más tarde esta criptomoneda es un verdadero prodigio a nivel mundial, que funciona como un imán para  inversionistas que quieren colocar así  miles de millones de dólares y despierta el interés de bancos centrales e instituciones financieras de todas partes del mundo.

Evidentemente toda esta historia que ha ocurrido detrás del Bitcoin nos habla sobre características que desconocemos del dinero y con cualidades que tiene la ciber moneda que fueros seguramente mal interpretadas, aunque en esto nadie posee la bola de cristal por supuesto.

Visto como un proyecto ambicioso desde un principio, planteo un reto al dólar y al euro y a las tarjetas de crédito.

Con un funcionamiento similar al de Wikipedia, donde cualquiera puede participar, es a través de sus usuarios que se actualiza constantemente.

La clave de Bitcoin es que no está dirigido por ninguna persona o compañía en particular, su creador o creadora, la identidad no está develada,  lanzó el programa informático, pero es de fuente abierta, lo que significa que cualquiera puede transformar y editar el software. Los que controlarían realmente la red de Bitcoin serían quienes descargaran el programa, reuniendo nuevas Bitcoins a medida que iban saliendo según los algoritmos originales (una especie de lotería) y almacenando los registros del conjunto del sistema.

Desde un principio escéptico y sin mucha trascendencia Bitcoin fue creciendo hasta desarrollar una verdadera red de individuos y empresas que tienen su programa y buscan constantemente emitir moneda. Claro está que la emisión está limitada en una cifra determinada en millones, que aún no se ha alcanzado.

Una etapa negra está asociada al crecimiento de esta criptomoneda, en sus inicios fue utilizada por la ruta de la seda, una red de narcotráfico a la que le vino muy bien una moneda que podía trasladar de una lado hacia otro sin mayores restricciones. La ruta de la seda le supuso una publicidad negativa a Bitcoin, pero asimismo despertó  la curiosidad de muchos empresarios, que percibieron que las cualidades específicas de Bitcoin valían para  otros escenarios, más legales.

Actualmente, y ya instalado como un referente en transacciones digitales, a Bitcoins le augura un futuro cada vez más propicio para su crecimiento. El desarrollo de nuevas medidas regulatorias y la atenta mirada a nivel internacional a este sector financiero, son dos buenos indicios de que los tiempos que vienen son mejores.

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