Ahorro en peluquería: Cómo evitar las puntas abiertas en el cabello

No necesitas ir a la peluquería frecuentemente para dar solución a este problema.

El origen de las puntas abiertas está en la sequedad producida mayoritariamente por el mal trato que recibe nuestro cabello a causa de los diferentes productos, tintes, secadores y planchas del pelo.

En elespejodoble.es podemos encontrar multitud de consejos para los cuidados. Aquí vamos a centrarnos en desmontar la leyenda urbana de que hay que cortar con frecuencia las puntas como única opción para evitar ese aspecto de deterioro, porque para quien quiere tener un cabello largo cortarlo constantemente se transforma en un proceso tedioso que impide su ansiado objetivo.

Hay solución más allá de las tijeras

Es importante saber cómo funciona la estructura capilar para atenerse a otras soluciones antes de cortar. La clave está en la edad del cabello. Un ejemplo: cuando nuestro pelo tiene un largo que llega más o menos a la mitad de la espalda significa que esas punta tienen quince meses de vida. Y el día a día del secador, el cepillo y los productos que aplicamos, van pasando factura, deteriorando su estructura.

La cutícula es la parte externa del cabello y la más frágil sobre todo en un cabello fino, que es más propenso a tener este problema. Cuando llega a un cierto nivel de deterioro, se rompe y es lo que provoca que se abra en varias capas.

Entonces ¿qué se puede hacer antes de cortar?

En principio es suficiente con cortar un centímetro cada dos meses porque sí que es importante tener una punta sana para que el cabello se vea más definido. Esta proporción será bastante como medida de prevención para tener un pelo con aspecto bonito y sano, sin llegar a que se produzca el efecto de puntas abiertas. Si dejamos pasar más tiempo no es grave, pero el hecho de que la punta tenga ese aspecto debilitado no ayuda a que la melena luzca bien.

Para tratar de prevenirlo es importante cepillarse diariamente desde la raíz hasta las puntas con un cepillo que tenga un mínimo de calidad, significando esto que por ejemplo los cepillos de plástico con cerdas muy duras dañan más la cutícula del pelo . Es importante además no cepillarlo con el pelo muy mojado, porque el cabello pesa más y hay más probabilidades de que se rompa.

El acondicionador es otro gran aliado porque sella más la punta y la hace menos quebradiza. Y la clave está en aplicarlo media hora antes de lavar el pelo para que realmente sea eficiente ese sellado, independientemente de que durante el lavado se aplique de nuevo para desenredar el cabello.

La forma en la que nos enjabonamos el pelo es otro detalle a tener en cuenta. Porque no hay que frotar salvajemente el pelo para que esté más limpio, un masajeo suave es lo idóneo. De hecho masajear el cuero cabelludo estimula el riego sanguíneo y vuelve al cabello más fuerte.

Evitar siliconas

En la medida de lo posible hay que esquivar acondicionadores o sérums con presencia de silicona porque es engañosa. A corto plazo aparenta transmitir al pelo mayor brillo pero a medio plazo lo debilita.

Los secadores y planchas del pelo son el enemigo

Por ello hay que procurar usar un secador o una plancha que dañen el pelo ínfimamente y reducir el tiempo de uso al mínimo imprescindible, para quitar la humedad del cabello y moldearlo pero sin extenderse. El uso prolongado reseca el cabello y lo vuelve más quebradizo. Sobre todo hay que evitar usar la plancha mientras el pelo esté aún mojado.

Siguiendo estos consejos se logra evitar gastar en peluquería con tanta frecuencia.

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