El 21 de octubre es el Día Mundial del Ahorro de Energía, cuyo objetivo es crear una reflexión sobre nuestros comportamientos, hábitos y costumbres, para acabar preguntándonos: ¿Qué estamos haciendo bien? ¿Qué estamos haciendo mal? ¿En qué podemos mejorar para ser más amables con el planeta? Y, sí, una vez que obtengamos esas respuestas, debemos comenzar a actuar en consecuencia.

Las fuentes de energía que usamos en nuestro día a día, son proveídas por la Tierra. Ella nos da todos los recursos, pero los medios que utilizamos para explotarla derivan en la contaminación ambiental y podrían llevarlos al agotamiento, a causa de exprimir toda su riqueza.

Para prevenir algo tan negativo, es primordial que utilicemos la energía de manera racional. Un uso sustentable de energía, nos permitirá satisfacer nuestras necesidades sin poner en riesgo ni complicar las posibilidades de las generaciones futuras. Esto quiere decir que debe existir correspondencia entre nuestras necesidades sociales y las necesidades ambientales, como una apuesta al mañana.

En nuestro comportamiento como sociedad, nosotros, nos distinguimos por el gran desarrollo industrial y tecnológico, lo que implica un enorme gasto de energía. Los mismos, pueden consumirse desde una fuerza sustentable como lo son la energía hidráulica, eólica, marina y geotérmica o las no sustentables, como es el caso (por ejemplo) del petróleo.

Lo recomendable siempre es inclinarse por aquella opción que, debido a su sustentabilidad, apuesta de forma terminante a, por una parte, proteger el entorno natural que nos rodea y, por otra, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos contratando mudanzas de madrid a paris

Las personas y organizaciones que sean consumidoras directas de energía, pueden promover la sustentabilidad ambiental al mismo tiempo que se benefician de forma económica. Al ser conscientes sobre lo que utilizan y reducir su consumo energético, tienen la posibilidad de disminuir sus costos a grandes escalas.

Una práctica actual muy recomendable para ello, es la eficiencia energética. Es decir, el uso eficiente de la energía para optimizar los procesos de producción y el empleo de energía usando lo mismo o menos que antes, para producir más bienes y servicios. Más sencillamente y resumido, para aquellos que se han perdido: poder producir más consumiendo menos energía. Por dar un ejemplo, no se trata de utilizar menos luz, sino de dar una mejor iluminación consumiendo menos.

Es importante que este día no lo tomemos como uno más o que no nos quedemos con la simple meditación. Desde nuestro lugar y dentro de nuestras posibilidades, como individuos y comunidad, debemos actuar. Los únicos que pueden cuidar la Tierra somos aquellos que vivimos en ella y de ella. Cada pequeña acción que hagamos cuenta, por eso no se retenga y acumule  pequeños granos de arena que luego se transformarán en una gran montaña de ahorro.

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